MURAL COLECTIVO EN AGUAZUL, CASANARE

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Esta vez en Aguazul, Casanare acompañando a las víctimas en la Semana de la Desaparición Forzada convocados a pintar por el Centro Nacional de Memoria Histórica CNMH y la Fundación Yovanny Quevedo.
Alli reunidos con victimas conversamos sobre lo sucedido y afloraron los recuerdos de aquellos trágicos y dolorosos días que marcaron un camino tortuoso y amargo para cientos de familias que vieron con horror como se llevaron de su lado a sus seres mas queridos. Los recuerdos se bañaron de lágrimas y el sentimiento de impotencia hizo su presencia, que solo fue roto por un fraterno y prolongado abrazo.
Después, nos esperaban los lápices para esbozar algunas ideas que servirían de base para una pintura mural colectiva y fueron apareciendo bocetos surgidos de las manos de quienes al principio tímidamente se atrevían a esbozar rayas y colores. Al terminar la tarde ya teníamos claro lo que pintaríamos juntos y con la premura de hacer de los colores y las lágrimas una fusión donde surgieran signos de vida y esperanza como una promesa sanadora. Se les propuso que encontraran signos de vida o recuerdos bonitos de sus seres queridos.
Coincidieron muchos en esbozar un gran árbol fuerte y vigoroso, de esos que abundan por allí y que como el Flor amarillo, el Gualanday y otros propios de la región, pierden sus hojas y sus desnudas ramas le dan paso a miles de coloridas flores que caen en cascadas y cubren el piso como una bella alfombra. Árboles que han perdido algunas ramas importantes pero que las demás siguen vivas y fuertes. Niños que crecen alegres debajo del árbol, ángeles que cuidan y protegen.
Doña Edilma pintó un venado que le recordaba que su desaparecido esposo siempre cuidaba y protegía a los animales, Yamir pintó una guacamaya que era la mascota de su tia Lina y que 2 días después de que se la llevaran, la consentida ave levantó su vuelo y se fue quizás a buscarla. Yoana recordaba el gusto de su hermano por los caballos y quiso pintar uno galopando libre por el llano. El fondo de la composición nos muestra como un sol radiante se impone sobre la noche oscura.
Asi, con el convencimiento del poder transformador y sanador del arte y con la satisfacción de llevar un poco de esperanza a los corazones cerramos esa bella jornada en el parque central con la participación de la comunidad aguazuleña.

“¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales.
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento.
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro.”
Rubén Blades

— con Sandra Milena Alvarez Ramirez y Lyda Yaneth Quevedo Melo.